Sesenta metros cuadrados. Capítulo 5

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CINCO

Sábado, 12 de julio

Radio cabaña: episodio 5. Y todavía no he hablado de la cabaña. De cómo es por dentro.

La cabaña tiene un dormitorio, un salón, una cocina, un baño y un pequeño cuarto que es una sauna. También hay una especie de vestíbulo donde se supone que en invierno se dejan las botas, el abrigo y el resto de cosas que ensucian. Todavía no me hago una idea de cómo va a ser el invierno por aquí… si es que me quedo hasta el invierno.

A ver, que me disperso, que estaba hablando de la cabaña. Pues eso. En el baño están la bañera, el lavabo, un armario, la lavadora y la secadora. El baño tiene baldosas blancas con unos dibujos rojos que después de mucho mirarlos parece que son flores. En el resto de la casa las paredes son de madera. El dormitorio es pequeño y tiene una cama, una mesita y unas cortinas blancas, pero gruesas y completamente opacas. También hay un armario de dos puertas con muchas perchas y una cajonera. La cama es muy cómoda, blanda pero muy cómoda. Y Niklas me ha dejado dos juegos de sábanas bajeras azul claro con fundas de edredón azul oscuro. El edredón es calentito, pero no más que el que usaba en Madrid. Niklas dice que no voy a pasar frío. La calefacción es muy buena, y la caldera está en una especie de sótano en el que todavía no he entrado. De manejar la caldera se encarga Gunnar, el vecino jubilado que me trae la compra, entra dentro del trato que hemos hecho. ¡Ah! Gunnar también me va a traer leña en cuanto empiece a refrescar. Sí, leña porque en el salón hay una chimenea. Siempre me han gustado mucho las chimeneas, aunque esta todavía no la he usado. Cuando empiece a refrescar. No me esperaba que hiciese este calor en Laponia; el termómetro ahora mismo marca veinticinco grados. El termómetro está en el salón, en la ventana que hay encima del sofá. Y es que, en el salón, además de la chimenea, hay un sofá, una mecedora, una mesa baja en la que pongo los pies, una estantería y dos lámparas de pie: una al lado del sofá y otra al lado de la mecedora. Ahí estaban colocadas cuando llegué y ahí siguen.

En la cocina hay lo que viene siendo una cocina. Con todas las cosas que le pediría yo a una cocina, e incluso más. Empezando por una buena encimera y un armario grande que más bien parece una despensa. Y una mesa que uso para desayunar, comer y cenar.

Por último, la sauna. Creo que no hay que explicar mucho. Una sauna es una sauna. Esta es de madera y bastante pequeña, caben solo tres o cuatro personas, está muy nueva y el color de la madera es bonito. Además, huele muy bien. Tiene un termómetro, una ventana y un reloj de arena.

¿Y dónde está la cabaña? Pues eso no lo sé muy bien. En Jokkmokk, se supone, pero yo de momento lo único que he visto en mis paseos es mucho bosque, un río y una carretera. No he visto más casas que la mía. Al parecer, estamos en el término municipal de Jokkmokk y bastante cerca del centro del pueblo, pero bastante cerca quiere decir a treinta kilómetros más o menos.

¡Ah! Y en cuanto a ventanas que den al bosque… todas dan al bosque.

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